Creo que el dolor por los muertos es mas doloroso cuando se trata de muertos vivos que de muertos muertos. Dejando a un lado las historias de espíritus que se aparecen y almas en pena, sabemos que los muertos muertos están completamente muertos, hemos aceptado que ya no volverán, y estamos convencidos que no se presentarán por ahí como zombis. Tal vez aparezcan en algún algún sueño, o en alguna foto vieja, que nos haga sentirlos presentes por un pequeño instante, pero no mas que eso. No podríamos ser tan pretensiosos como para pedirles que interrumpan su descanso eterno para que nos vengan a visitar, y aunque lo fuéramos, eso difícilmente sucedería. De tal manera, el muerto (que antes estaba vivo) muere. Uno lo vela, alguna señora le reza un rosario, según el culto a los muertos de cada tradición, cultura, religión, etc, al muerto se le hace la ceremonia de ocasión, se lo llora un tiempo, y luego pasa, tal vez, a la parte agradable del recuerdo... o al menos, al recuerdo. Murió.
Los muertos vivos, en cambio, son vivos vivos en una vida ajena a la nuestra. Viven en esa otra realidad, imaginaria para nosotros, llena de interrogantes. Viven en un mundo de fantasía que varía según la imaginación de quién intente recrearlo.
Los muertos vivos cada tanto aparecen. Uno los creía muertos. Uno ya había sentido dolor por su auscencia. Pero de pronto dan esa inesperada señal de vida, que no es del todo vida, porque no hacen cosas de gente viva, sino que simplemente se muestran, recordándonos que no están completamente muertos. Entonces uno cree que volvieron a la vida, que vuelven a ser esos vivos tan vivos que eran parte de uno, parte del alma de uno, de la cotidianeidad, de los abrazos, de los momentos compartidos. Quizás ese momento sea de fantasía, no sea tan real como aparenta. Sabemos que es fugaz, sabemos que durará poco, sabemos que nuestro muerto vivo (que ahora parece vivo vivo) tiene pasaje de vuelta, tiene esa otra vida, esos otros amigos, ese otro amor, ese otro trabajo, esa otra casa, etc... y una vez mas sucede: vuelven a morir. Y ahí entendemos que son muertos. Vivos si... pero muertos. De esta forma el duelo, que creíamos terminado, vuelve a empezar. De nuevo aeropuerto, de nuevo mucha suerte, de nuevo ¿cuándo volverá?, de nuevo ¿que será de su vida?, de nuevo te extraño...
Si, estoy convencido: el dolor por los muertos vivos duele mas que por los muertos muertos.
Canción de las simples cosas, por la gran Chavela.
lunes, 19 de diciembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
El camino al Cielo
"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedrita sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y a remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo (...), lo malo es que a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación del otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia (...) se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato"
Cantores de ocasión: Crecer, Attaque 77
Cantores de ocasión: Crecer, Attaque 77
viernes, 25 de noviembre de 2011
Milonga del peon de campo
De Atahualpa Yupanqui, interpretado por Jorge Cafrune.
Si se te pone la piel de gallina, es tu responsabilidad...
viernes, 18 de noviembre de 2011
Un pueblo mas
La hora de la siesta es sagrada, nadie rompe ese rito obligatorio, nadie lo discute. ¿Quién se atrevería a despertar a todo un pueblo dormido? En ese lapso de 2 a 3 horas el hospital queda sin pacientes, la iglesia sin fieles y el “Chevallier” sin pasajeros. Hasta los perros elijen dormir antes que pelear o disputar el cariño de su amo…
Así como la siesta, hay otras ceremonias incuestionables, e incluso implícitas. La misa del domingo, el mate a la tardecita, la cervecita en el club.
Constituido en gran parte, por inmigrantes europeos en urgente búsqueda de calma y de tierra, y algunos ascendientes aborígenes también desterrados, lleva marcada a fuego la impronta del dolor de la guerra.
Las calles asfaltadas están sólo en el centro y la iglesia, frente a la plaza. Los cascarudos caen como piedras y los sapos se amontonan en el zaguán. Los grillos arrullan a la hora de dormir y los gallos nunca llegan tarde al concierto matutino.
Los inviernos congelan mas que en cualquier lugar, y los veranos sofocan. El girasol y la soja rodean todo y las vacas ingenuas suben al camión sin resistencia.
Ningún hombre lo es por completo si no posee un arma de fuego y en cada casa rige el dominio patriarcal, muchas veces violento, para marcar la autoridad masculina. Reñir con el pueblo vecino, emborracharse y pelear los sábados por la noche, y no ser demasiado hospitalario con los visitantes ocasionales, para demostrar la “dureza” del pueblo, son algunas costumbres allí practicadas. Los padres garantizan la hombría de sus hijos llevándolos a “debutar”, para asegurarse un porvenir sin sorpresas indeseables.
Los niños se enamoran de la seño y las niñas juegan a ser buenas amas de casa. Las amas de casa sueñan con otra vida…
El patrón se compra “el cero” y el peón sigue con su fiel caballito que a pesar de una vida entera de trabajo sigue tirando. El delegado se encarga de garantizar que se cumpla la voluntad del intendente, a quién nadie conoce, y el intendente se encarga de garantizar el bienestar del chacarero que ha invertido en esas pampas sus billetes prolijamente ordenados.
A pesar de que el tiempo se olvidó de avanzar, los viejos parecen más viejos. El futuro siempre está en otra parte. Los jóvenes lo buscan en otros lugares, porque el futuro efectivamente, se olvidó de prometer allí…
Siempre se ven las mismas caras. La vida privada se convierte en pública, y la única manera de enamorarse es para siempre. No valen otras maneras de amar que no sean la heterosexual y la monogámica. La familia y la iglesia son instituciones incuestionables y creer en otro dios que no sea el cristiano es un buen motivo de desconfianza y de aislamiento social.
Los muertos se velan con solemnidad, y se entierran con pena. Una vez al mes la visita al cementerio es casi obligatoria.
La tierra es fértil y las raíces se agarran con mucha fuerza.
Raíces que están bien aferradas, arraigadas. Un pedazo de historia, un pedazo de vida de algunas generaciones.
Las reglas, casi estáticas, no se cuestionan. Por el contrario, se reivindican, se perpetúan.
El pueblo está allí, paciente, quieto. El pueblo siempre espera…
Música de ocasión: Pueblo Blanco, de Joan Manuel Serrat
Música de ocasión: Pueblo Blanco, de Joan Manuel Serrat
viernes, 28 de octubre de 2011
Las leyes de la belleza
(...) ¿Pero un acontecimiento no es tanto mas significativo y privilegiado cuantas mas casulidades sean necesarias para producirlo?
Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casaulidad nos habla. Tratamos de leer en ella como leen las gitanas las figuras formadas por el poso del café en el fondo de la taza.
(...) No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como las pájaros hacia los hombros de San Francisco de Asis.
(..) Nuestra vida cotidiana está bombardeada por casualidades, mas exactamente por encuentros casuales de personas y acontecimeitnos a los que se llama coincidencias. Co-incidencia significa que dos acontecimientos inesperados ocurren al mismo tiempo, que se encuentran. (...) La gente no se percata de la inmesa mayoría de esas coincidencias. (...) Es precisamente así como se componen las vidas humanas.
Se componen como una pieza de música. El hombre, llevado por su sentido de la belleza, convierte un acontecimiento casual (la música de Beethoven, una muerte en la estación) en un motivo que pasa ya a formar parte de la composición de su vida. Regresa a él, lo repite, lo varía, lo desarrolla como el compositor del tema de su sonata. (...) Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo con la leyes de la belleza aun en los momentos de mas profunda desesperación.
(...) es posible echarle en cara al hombre el estar ciego en su vida cotidiana con respecto a tales casualidades y dejar asi que su vida pierda la dimensión de la belleza.
Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casaulidad nos habla. Tratamos de leer en ella como leen las gitanas las figuras formadas por el poso del café en el fondo de la taza.
(...) No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como las pájaros hacia los hombros de San Francisco de Asis.
(..) Nuestra vida cotidiana está bombardeada por casualidades, mas exactamente por encuentros casuales de personas y acontecimeitnos a los que se llama coincidencias. Co-incidencia significa que dos acontecimientos inesperados ocurren al mismo tiempo, que se encuentran. (...) La gente no se percata de la inmesa mayoría de esas coincidencias. (...) Es precisamente así como se componen las vidas humanas.
Se componen como una pieza de música. El hombre, llevado por su sentido de la belleza, convierte un acontecimiento casual (la música de Beethoven, una muerte en la estación) en un motivo que pasa ya a formar parte de la composición de su vida. Regresa a él, lo repite, lo varía, lo desarrolla como el compositor del tema de su sonata. (...) Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo con la leyes de la belleza aun en los momentos de mas profunda desesperación.
(...) es posible echarle en cara al hombre el estar ciego en su vida cotidiana con respecto a tales casualidades y dejar asi que su vida pierda la dimensión de la belleza.
lunes, 8 de agosto de 2011
domingo, 10 de julio de 2011
Alma desnuda
"Siempre es terrible ver a un hombre que se cree absoluta y seguramente solo, pues hay en él algo trágico, quizás hasta de sagrado, y la vez, horrendo y vergonzoso. Siempre -decía- llevamos una máscara, una máscara que nunca es la misma sino que cambia para cada uno de los papeles que tenemos asignados en la vida: la del profesor, la del amante, la del intelectual, la del marido engañado, la del héroe, la del hermano cariñoso. Pero ¿qué máscara nos ponemos o qué máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie, nadie, nos observa, nos controla, nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca? Acaso el carácter sagrado de ese instante se deba a que el hombre está entonces frente a la Divinidad, o por lo menos ante su propia e implacable conciencia. Y tal vez nadie perdone el ser sorprendido en esa última y escencial desnudez de su rostro, la mas terrible y la mas escencial de las desnudeces, porque muestra el alma sin defensa."
sábado, 9 de abril de 2011
Un poco de botánica
Mi papá es un fanático de las plantas. Las cuida, las riega, las poda… y creo que alguna vez, cuando yo era chico, lo enganché hablándoles… el me decía que para que las plantas crezcan había que hablarles. El siempre tiene muchas plantas...
Lo curioso de las plantas son los nombres. Creo que no hay mejor expresión de la sabiduría popular que los nombres de las plantas. ¿Quién le puso los nombres a las plantas?, dejemos de lado el nombre científico que ni siquiera a los biólogos les gusta… digo… ¿a quién se le ocurrió “Alegría del hogar”? ¿no será muy pretencioso? ¿en qué contexto habrá bautizado así a la colorida plantita? ¿sería una persona triste, con alguna enfermedad, en un país en guerra y esa florcita realmente traía alegría a su hogar?... “Enamorada del muro”… ¿la habrá bautizado un poeta? ¿o un alma triste por un amor no correspondido, consciente de que ese corazón estaba realmente enamorado de otra alma, representada en este caso, claro, por el muro? ¿Quién habrá propuesto “Palo borracho”… habrá sido un borracho que de regreso de la juerga, tambaleante, chocó contra el espinoso árbol?... ¿Quién dijo “Mala madre”, un huerfanito abandonado por su madre? ¿o un cura enojado con alguna monja? ¿De dónde salió “Pan de azúcar”? ¿se le habrá ocurrido a un diabético? ¿o a un panadero? ¿y cómo se le habrá ocurrido?, porque esa florcita no se parece en nada ni a un pan ni al azúcar. “Coronita de Cristo”, creo que ese nombre lo puso algún religioso ortodoxo, conservador del sufrimiento en la vida que proponen las sagradas escrituras. La pregunta es: cuando le pusieron a Cristo la famosa corona, ¿la planta todavía no tenía nombre?. Este es genial: “Sauce llorón”. Ese seguramente lo inventó un hombre triste que vio un parecido entre las ramas colgantes del solitario árbol y su torrente de lágrimas, quizá por el duelo de alguna pérdida. “Pensamiento” ¿lo propuso un filósofo que trataba de elaborar su tesis mientras observaba fijamente la flor? ¿o un célebre matemático que se aburrió de las matemáticas y se dedicó a poner nombres a las flores?. Uno infantil: “Rayito de sol”, que tierno… ¿lo habrá nombrado un niño que estuvo jugando con la florcita al mediodía, en verano y terminó con quemaduras de 1° grado?. Y este: “Dama de noche”, ¿muy gráfico no? que cada uno saque sus conclusiones. Ni el pasto se salvó: “Orejita de ratón”. Una señora con su casa infectada de ratones, ya los conoce tan bien que pudo encontrar el enorme parecido entre la oreja del roedor y la hojita verde del césped.
Y así podríamos estar un largo rato tratando de recrear cómo fue que la sabiduría popular se encargó de poner nombres a las plantas.
¿Existirán todavía plantas que no hayan sido bautizadas?, yo creo que sí, así que si llegan a encontrar alguna, apúrense a ponerle nombre antes de que alguien les gane de mano.
Paradoja singular: el único árbol que no tiene vida se llama “Árbol de la vida”.
viernes, 25 de marzo de 2011
Los defensores de la propiedad privada
"En el año 1977, siendo comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, en Rosario, el general Galtieri ordenó el ataque a una pareja de ciegos en Rosario. Fueron tropas organizadas de Gendarmería y del Ejército, abrieron brutalmente la casa y el vecindario pudo ver cómo se llevaban al matrimoio de jóvenes ciegos, su pequeño hijo de tres años y hasta su perro lazarillo. Horas después llegaron los camiones del Ejército, que se llevaron todos los muebles, hasta el triciclo de ese pequeño niño. Los militares querían saber dónde estaba el hermano del ciego, que había sido dirigente de la izquierda peronista. Los ciegos murieron en la tortura. Imagino el horror de esas personas que no sabían el momento en que les iban a aplicar la picana eléctrica y no sabían lo que les estaban haciendo. El niño quedó huérfano, y fue después entregado a una amiga del matrimonio que se lo devolvió a una abuela."
jueves, 17 de febrero de 2011
¿Para qué?
"Y un día mas terminó en Buenos Aires: algo irrecuperable para siempre, algo que inexorablemente lo acercaba un paso mas a su propia muerte. ¡Y tan rápido, y al fin tan rápido! Antes los años corrían con mayor lentitud y todo parecía posible, en un tiempo que se extendía ante él como un camino abierto hacia el horizonte. Pero ahora los años corrían con creciente rapidez hacia el ocaso, y a cada instante se sorprendía diciendo: "hace veinte años, cuando lo ví por última vez", o alguna otra cosa tan trivial pero tan trágica como esa; y pensando en seguida, como ante un abismo, que poco, que miserablemente poco resta de aquella marcha hacia la nada. Y entonces, ¿para qué?"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)